El 23 de mayo, se celebró en la sede de CEOE, un encuentro empresarial para tratar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá. Al encuentro asistieron como ponentes destacados Philippe Dupuis, jefe de Unidad Adjunto de Comercio con Norte América, de la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea, Marta Blanco, subdirectora general de Política Comercial de la UE y María Sobrino, responsable de las Negociaciones de Canadá de dicha Subdirección General, ambas en representación del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.
Los resultados de ese proceso serán muy positivos para la UE, porque desde el principio, se considera que todo está en la mesa de negociación y por tanto, es susceptible de ser negociado. Canadá se declara dispuesto a hablar de las indicaciones geográficas, y sus provincias y territorios adquieren el compromiso de abordar asuntos de su exclusiva competencia o de competencia compartida con el Estado Federal, así como, garantizar la implementación de las obligaciones acordadas. En particular, se hace referencia al mercado de vinos y bebidas espirituosas, contratación pública y el acceso a la prestación de ciertos servicios financieros.
En lo referente al sector tecnológico, el tema más importante a tratar fue el de propiedad intelectual. La UE pide que el acta de los derechos de autor se establezca como legislación para ambas partes, reforzando la protección y seguridad de los mismos. Existe presión por parte de Europa en cuanto a que Canadá reconozca sus estándares en materia de plazos de las patentes y protección de datos. En la práctica parece que se han dado numerosos casos de quejas por deficiencias detectadas en la protección de la propiedad intelectual, y en el reconocimiento de remedios legales, pero parece que Canadá reconocerá disposiciones de observancia en los ámbitos civil e incluso penal para garantizar la protección plena de tales derechos.
Y finalmente, el último tema vinculado con el sector tecnológico fue el de las inversiones. La protección de las inversiones es una cuestión vital para Canadá, si bien sus planteamientos están condicionados por su pertenencia al NAFTA (North American Free Trade Agreement) y no necesariamente coinciden con los europeos. La UE está a la espera del devenir del proceso legislativo sobre las disposiciones transitorias para los acuerdos bilaterales de inversión. Si esto se demora mucho, es indudable que los avances del acuerdo se verán lamentablemente afectados.
Las señales parecen ser positivas en todos los ámbitos, se espera que el resultado no sea asimétrico en beneficio de Canadá. Para la Unión Europea es prioritario alcanzar un equilibrio que sea satisfactorio para ambas partes. Se espera que a principios de 2012 se pueda empezar a estudiar la firma de los acuerdos.